Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


25 feb. 2011

EL HACEDOR.



El "hacedor" es, en efecto, la obstrucción, la esclavitud que debe ser cortada en pedazos con la espada de la Sabiduría. Se trata de una comprensión profunda, intuitiva, en la cual está ausente "aquel" que comprende, el ego, la mente dividida. El que esto "ocurra" no está en manos ni del gurú individual ni del discípulo individual. Puede ocurrir únicamente en el momento y lugar apropiados dentro de la totalidad del funcionamiento, cuando la relación divino entre el gurú como Consciencia y el discípulo como Consciencia tenga la madurez suficiente para dar frutos cuando el gurú y el discípulo se encuentren cara a cara como dos espejos uno enfrente del otro.


Ramesh S. Balsekar
(Un Dueto De Uno)


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