Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


6 mar. 2011

SINTOMAS DE LA PAZ INTERIOR


- Una tendencia a pensar y a actuar deliberadamente, en vez de reaccionar a miedos causados por experiencias pasadas.

- Una habilidad inconfundible para disfrutar cada momento.

- Perder el interés en juzgar a otros.

- Perder el interés en juzgarse a sí mismo.

- Perder el interés en el conflicto.

- Perder el interés por interpretar las acciones de otros.

- Perder la capacidad de preocuparse.

- Frecuentes y desbordantes ataques de agradecimiento.

- Sentimientos felices de conexión con los otros y con la Naturaleza.

- Ataques frecuentes de sonreir desde el Corazón.

- Sensibilidad creciente a la bondad que se nos ofrece y una urgencia incontrolable por responder a ella.

- Una tendencia creciente a dejar que las cosas fluyan, en vez de resistirse y manipular.

- Ser quien realmente eres sabiendo tu verdadera y santa identidad.




4 comentarios:

  1. Si, gracias Guillem, estupendo texto para hacer examen de conciencia. Y una imagen preciosa.
    Un abrazo.

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  2. Querido amigo:

    Varias de estas situaciones suceden a diario en algún momento del día; es decir, no es constantemente pero sí suceden y estamos concientes del suceso.

    Te saludo con las manos juntas.

    Namasté!!!

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  3. Muy cierto! Me gustó!! Saludos Guillem!

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