Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


4 oct. 2010

EL USO DE LAS PALABRAS


Pienso que quiero seguir oyéndote hablar, pero dices que la Comprensión es algo distinto a las palabras.

Si, lo es; sin embargo, las palabras también son parte de ella.

¿No podría ocurrir sin palabras?

Oh, podría muy bien ocurrir sin palabras. Pero no , en este momento no podría, porque las palabras están ahí. (Risas)

¿Puedo decir algo?

¿Por qué no?



De algún modo, como has dicho antes, en realidad todo es superfluo. Todo este parloteo es como comerse la carta del menú en un restaurante en lugar de disfrutar de la comida, ¿no te parece? Simplemente sirve para satisfacer la mente y el intelecto, o lo que sea, pero no hace el trabajo.

¿No-o?

No quiero ofender, ¿sabes?; simplemente...

¿Por supuesto que no hace el trabajo! No te lleva a donde quieres ir. Porque lo que quieres no es conseguible por ningún medio, ni siquiera comiendo la comida en lugar de la carta. Pero lo que estamos haciendo aquí hoy es comer cartas de restaurante. ¿Eso es lo que está ocurriendo! Han venido comedores de cartas (risas) y se están sirviendo cartas para comer.
De modo que tomaremos el último plato de cartas de menú mañana. Quizá entosces volváis a cenar conmigo.


Wayne Liquorman
(Aceptación De Lo Que Es)


1 comentario:

  1. Estimado amigo:

    He leído tu post.

    Aprecio tu esfuerzo y agradezco.

    Ahora reflexionaré.

    Te saludo con las manos juntas.

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