Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


10 may. 2012

SOMOS LA MISMA ENERGÍA


Pregunta: Me preguntaba cuál es la mejor manera de abrirme a ese campo de energía que transmite un ser iluminado.

MW:  Ese campo de energía es simplemente la claridad de lo que es real. La mayoría de la gente vive en una nube de comprensión errónea y de identificación equivocada, y cuando se encuentra con alguien que ve con claridad puede sentir una energía muy distinta. Pero uno debe estar realmente consciente incluso para poder percibir esto. En mi vida he hablado con personas que sintieron inmediatamente algo muy distinto al estar cerca de mí y respondieron a esa energía. No obstante, la mayoría de la gente no ve, ni siente, nada fuera de lo normal. Cuando una persona acude a alguien que tiene unos conocimientos profundos en cualquier campo y desea comprender lo que esa persona sabe, ¿qué necesita? Prestar atención a lo que se está transmitiendo. De modo que estar abierto es prestar atención. También es importante no dejar que tu condicionamiento se interponga en el camino de esa atención. Con esto no quiero decir que no debieras usar tu buen criterio. No creas simplemente cualquier cosa que te diga un maestro porque te parezca que ha despertado. Es posible que no esté despierto. La energía que buscas está en tu interior ahora mismo. En realidad no necesitas recurrir a nadie para que te sea transmitida. Simplemente observa tu propia mente y cómo se relaciona con la vida. Cuando llegue la respuesta, no lo hará en una forma que sea comprensible para un estado condicionado del ser. Todas las tonterías de la mente-ego se disiparán y te darás cuenta de lo que eres realmente. Entonces no habrá nada que transmitir; simplemente te darás cuenta de que eres esa misma energía que has estado buscando.


Cuando uno está despierto, en un sentido muy real, se encuentra vacía. Vacío del condicionamiento que nos mantiene ciegos a la mayoría de nosotros. Si estás comunicándote con alguien que se halla despierto, intenta abrirte y estar vacío tú también. Cuando ambos estáis vacíos al mismo tiempo, existe una energía totalmente distinta. Es la misma energía que reside en ambos, o mejor dicho, los dos sois esa energía, como siempre lo habéis sido.


Melvyn Wartella
(Ego, Evolución E Iluminación)

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