Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


24 may. 2012

SOMOS EL AMOR MISMO


Aquí termina la gran búsqueda, ahora, en este momento. Sólo hay amor y eso es lo que eres; eres el amor mismo, eres lo que siento ahora, eres los pensamientos que brotan de ninguna parte como burbujas y que se deshacen en la nada, eres ese petirrojo, el rocío del amanecer en la hierba, el sol en todo su esplendor. Así es como estamos unidos eternamente, intemporalmente, tú y yo,. junto con todas las cosas, aunque, en realidad, no exista ningún "yo", ningún "tú" ni ninguna cosa. Nunca nos separaremos. Somos incapaces de separarnos, ni ahora ni nunca. Así, esta mañana, estoy solo en el jardín y tú estás aquí, conmigo, para verlo todo.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)

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