Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


31 oct. 2011

EVOLUCIÓN


Rumi Jalaluddin es un poeta persa sufí. Nos da este mensaje evolutivo:


Morí como mineral y llegué a ser planta.
Morí como planta y me alcé como animal.
Morí como animal y fui humano.
¿Por qué debo temer? ¿Cuando fui menos por morir?
Aún, moriré una vez más, como humano
y subiré a las alturas como ángeles benditos.
Y, cuando sacrifique mi alma angelical,
llegaré a ser lo que mente alguna jamás concibió.


La ley de la evolución siempre busca crear un ser más complejo y superior.
Jamás podemos pensar, con nuestra mente humana, lo que seremos al morir, en esta condición humana.


Sí sabemos que seremos UNO con el Ser Absoluto.
Pero esta intuición nos permite disfrutar de ese estado.
Con seguridad será un estado más perfecto que el de ahora, porque lo viviremos sin las limitaciones de nuestro cuerpo y mente humanos.
¿Por qué habríamos de temer morir como humanos cuando vamos a nacer a un Ser Superior?


Darío Lostado
(Despertar A La Conciencia Día A Día)

2 comentarios: