Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


10 feb. 2010

ILUMINACIÓN POR TODAS PARTES.

EL BUDA DE LA TIENDA DE LA ESQUINA


Un día conocí a Buda en la tienda de la esquina.

Después de pasar todo el día en el centro de la ciudad, de camino a casa entré en la tienda de la esquina y, después de pagar el pan y la leche, le pregunté al tendero si podía darme cambio para la lavadora. Le di dos monedas de una libra y él me dio unas cuantas de veinte peniques con una sonrisa de oreja a oreja. Yo le dije: "Gracias, y el me contestó: "De nada".

La iluminación no es algo que vaya a pasarte en el futuro y que te mantendrá en un estado de perfección. No, la iluminación tiene lugar en todos y en cada uno de los momentos. La iluminación es la sencilla alegría de las interacciones de cada día, es comprar el pan y la leche, es cambiar monedas aquí y allá, es ese "¡Gracias! ¿Hasta luego!" cuando sales de la tienda. Es simplemente eso y nada más que eso.

La iluminación no se puede alcanzar. Es imposible que uno de ilumine en un momento. La iluminación sencillamente existe y, cuando se busca, se pierde... aunque lo cierto es que nunca se puede perder de verdad.

La iluminación en la tienda de la esquina: ¿a alguien se le había pasado por la cabeza?.

Jeff Foster (La Vida sin Centro)


7 comentarios:

  1. Qué casualidad! Precisamente estoy leyendo este libro y anoche leí ese párrafo. Precioso Guillem! Gracias.
    Namasté

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  2. Muy cierto, hay que practicar día a día las enseñanzas ...
    Un abrazo luminoso, Sina

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  3. Gracias Guillen porque con tu entrada nos haces recordar,
    que hemos estado buscando en los lugares más recóndidos
    lo que siempre ha estado en frente de nuestras narices!
    Un fuerte abrazo
    Maribel

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  4. Una vez caminando por la plaza decidí darle los buenos días a todo aquel que me topara, Algunos caminaban tan a prisa que apenas contestaban, algunos mas fingían no escuchar entonces volvía a repetir amablemente ¨Buen día ¨ Entonces volteaban y sonrreian curiosos a mi insistencia. Después de hacer reír a tanta gente No pude pedir nada más :)

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  5. Hola Isabel,
    Te voy a contar un secreto... Yo también hago lo mismo...

    Un fuerte abrazo.

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