Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


13 jul. 2012

LA CULPA Y LA QUEJA


Cada circunstancia encierra una enseñanza y es una invitación para mirar lo que ocurre de otra manera. Lo que estamos viendo de cada situación es solamente la superficie, por debajo de ella existe un propósito mayor, una oportunidad para sanar alguna de las dinámicas que se presentan una y otra vez en nuestra vida y que tienen el propósito de hacernos tomar consciencia, madurar, crecer, hacernos responsables de nuestras emociones y nuestra vida.

Tenemos muchas experiencias del pasado en el inconsciente pendientes de ser escuchadas, acogidas e integradas. Esas dinámicas que permanecen en la sombra como hemos visto antes, generan muchos conflictos y turbulencias emocionales en nuestra vida.


Muchas veces, en medio de los conflictos, nos ha parecido que nosotros teníamos la razón y hemos sentido la necesidad de culpar a otros de nuestra infelicidad, nuestros fracasos o nuestras frustraciones.

Esta dinámica de ver la culpa más allá de nosotros tiene un aliado: la queja. Culpa y queja van de la mano en este círculo vicioso que no solo no es real, porque nadie tiene ni la culpa ni la responsabilidad de nuestra vida, sino que, además, genera una dinámica que no nos empodera: empobrece la imagen que tenemos de nosotros y, por lo tanto, mina nuestro amor propio, nos debilita y nos quita el poder de elegir otra manera de hacer las cosas desde la autorresponsabilidad.

La queja y la culpa son dos formas de resistencia a la vida.


María García
(El Despertar Del Sol)

2 comentarios:

  1. Sobre el estudio de lo psicológico me encantan las exposiciones de Antonio Blay, desmenuzando la problemática del personaje migaja a migaja, como solucionarlo o mejor dicho comprenderlo y al final trascenderlo...
    No conocía esta señora..., como siempre Guillen, muchas gracias por compartir, es un gusto pasar por este blog inspirado por la Fuente...
    Saludos...

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    1. Gracias a ti por visitar y por comentar.
      "El despertar del Sol" está recién salido del horno, pues su publicación es de principios de este año. Me parece muy interesante. Incluso tiene ejercicios y meditaciones muy buenos.

      Un abrazo.

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