Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


10 jun. 2012

SIMPLEMENTE SER.


Hasta que tu vida esté perdido, siempre te preguntarás por qué..., puesto que eso que se busca nunca ha sido perdido y lo que el buscador trata de entender nunca puede ser conocido.
Por eso, en el mensaje del secreto abierto no hay nada que el buscador pueda aprehender y de lo que pueda adueñarse... No se ofrecen estados especiales de dicha, quietud o presencia.
También queda expuesta la falacia de tener que tomarse las cosas muy en serio, de tener una actitud de aceptación o la necesidad de refinar el cuerpo-mente. No se te invitará a mirar dentro para descubrir "tu verdadera naturaleza" o ese estado de conciencia que promete tanto, pero que viene y va con tanta rapidez. Aquí no se ofrece ningún tipo de caramelo espiritual.


Aquí no se hace ninguna concesión a la necesidad que tiene el buscador de ser guiado, a la necesidad de proceso o de enseñanzas del devenir. Aquí no hay papás y mamás especiales, no hay familias espirituales a las que pertenecer. No hay magia, ni carisma, ni transferencia de ningún tipo... Aquí no hay nada que esté a la venta, pero el cuento de hadas del pequeño "yo" podría expirar.
El regalo de estar juntos en esta infinitud palpable hace que lo que eres sea visto como totalidad, sin expectativas ni exigencias. La confusión y la resistencia pueden disolverse a la luz de la apertura, y no quedará nada. De esa nada emerge la plenitud indescriptible y la maravilla de simplemente ser.


Tony Parsons
(La Nada Que Lo Es Todo)

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