Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


25 ago. 2011

MIEDO A MORIR


Sabemos que moriremos, pero pensamos: "¡A mí eso no me ocurrirá!". La muerte, para la mayoría de nosotros, es algo que queda lejos, muy lejos.

Sencillamente la dejamos a un lado y tratamos de no pensar en ella. Pero lo cierto es que, de un modo y otro, suele regresar en forma de sufrimiento y ansiedad.

El intento de escapar de la muerte es esencialmente el intento de escapar de la nada. Así es, precisamente, como experimentamos la muerte, como una zambullida en la nada. Pero la mente se mueve en el dominio de lo conocido y la nada no puede ser conocida. Y nosotros tememos aquello que desconocemos.



¿Lo que no entendemos?

Así es. Es lo mismo. Porque podemos controlar aquello que conocemos y entendemos. Pero la muerte nos expone a una dimensión que trasciende por completo nuestro control. La enfermedad y la muerte tienen una forma curiosa de abrirnos a un dominio que se encuentra más allá de nuestro control. Por ello nos pasamos la vida -sin admitirlo, obviamente- tratando de escapar de la comprensión de que no somos nada. Y esto es algo que, en algún nivel, todos sabemos. No en vano todos hemos sido recién nacidos, todos hemos experimentado esa inocencia, esa falta de solidez, esa abertura, esa sensación de no ser nada en particular.

Y esa inocencia, esa frescura y esa abertura no se han perdido y, de algún modo, siguen ahí. Lo único que ocurre es que se hallan eclipsadas por el juego de la búsqueda, por el juego de ser una persona separada, una persona separada del mundo. En esa ilusión y en esa creencia se origina todo el sufrimiento.


Jeff Foster
(Una Ausencia Muy Presente)


3 comentarios:

  1. Muy bueno el extracto de Jeff Foster!

    Gracias por traerlo Guillem!

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  2. Genial el extracto de Jeff Foster.

    Gracias por traer comida a los buscadores.

    Bueno, ahora sigamos buscando


    Juan_Ma_Lost in translate

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