Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


3 ago. 2011

LA LIBERACIÓN


Si tuvieras algo que aconsejarme sobre cómo avanzar, ¿qué me dirías?

En realidad, no creo que sea cuestión de hacer algo más, pero si lo que quieres es hacer algo, ¿quién soy yo para decirte que no lo hagas? Quizás se trate más bien de darse cuenta, aquí mismo, ahora mismo y a cada instante, de cómo la mente siempre quiere algo más, alguna cosa además de esto. Puede que en este momento está esperando que yo le dé alguna respuesta sobre cómo avanzar y, entonces, al no recibir una respuesta, se dirija a la siguiente fuente de respuestas.


Para mí, la liberación, a falta de un término mejor, es simplemente esto: respiración, tengo un agujero en el estómago, pájaros cantando afuera, el pensamiento "tengo que comer algo" o "tengo que presentar esa solicitud antes de mañana", dolor en la rodilla izquierda. ¡Resulta tan maravillosamente sencillo, tan maravillosamente presente!

De acuerdo, esto es la liberación, pero hay veces que no lo parece.

Eso es quizás porque tienes una idea preconcebida de cómo tiene que ser.


Jeff Foster
(La Vida Sin Centro)


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