Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


29 ene. 2012

EL DESENMASCARAR PROGRESIVO


· Yo no puedo percatarme de que existe la consciencia, con su contenido, ¿verdad?

No, percatarse es un hecho espontáneo, propio de desarrollo de la película de la vida, mediante el cual reconocemos la Unidad -nuestra verdadera naturaleza- sirviéndonos del personaje del guión. El embelesamiento con el contenido queda evidenciado: se reconoce que la consciencia existe simultáneamente con su contenido, los dos aspectos de la Unidad.

· Sí, porque, si no existiera la consciencia, el contenido no podría existir. Esta pared no existiría si no hubiera consciencia de ella.

Sí, pero lo más importante es que surgen de forma simultánea. Son, sencillamente, dos aspectos de una sola cosa: la Unidad, la Plenitud. ¡Es la pared que se está viendo a sí misma!

· Efectivamente, pero tú ya has vivido, con anterioridad, en el mundo y lo veías como yo lo veo ahora, ¿verdad?

Bueno, "nosotros" somos apariciones de la Unidad. De este lado, no se ve nada de forma distinta. Lo único que sucede es que a los pensamientos se les ha caído la máscara. El embelesamiento con ese aspecto de la Unidad que constituye el contenido ha dejado de ser el tema exclusivo. Todo lo que aparece sigue viéndose igual, sólo que el relato mental ha pasado a formar parte del paisaje en lugar de ser un "filtro" -como resulta ser cuando existe la identificación con el "yo"-.

· Algo así como parecer que eres una persona, un individuo, que está mirando a una pared.

Exacto.

· ¿Tú has experimentado eso?

Aparentemente, eso sigue siendo igual ahora. Esa sensación de separación, de que una persona está mirando a una pared, resulta funcional: funcional dentro de la obra de teatro, como parte del guión. Sin esa aparente distancia y separación, la obra no podría representarse.

· De acuerdo. Por tanto, ¿no hay nada malo en sentir que se está mirando a una pared?

¡En absoluto!

· Entonces, eso no tiene por qué cambiar para poder reconocer que la Unidad es lo que eres realmente.

Aunque la apariencia de ser este personaje se mantenga, puede existir el reconocimiento de que eso no es lo único que somos. No somos solamente la persona sino también la posibilidad de constatarla: la consciencia, así como su contenido. La Unidad es todo eso, incluida la aparente separación. No se trata de que algo deba cambiar: ahora mismo, ya hay consciencia, y esa consciencia está constatando el contenido de la consciencia en este preciso momento.

· Claro, pero sin ser consciente de que es consciencia.

Dentro del guión, el "tema" de esta conversación parece referirse al hecho de recordar constantemente nuestra verdadera naturaleza; la Unidad en sus dos aspectos de consciencia y de contenido de la consciencia. Está lo que contempla y lo contemplado.

· ¡Pero es que este "yo" tiene ganas de hacer algo! (risas)

¿Qué es lo que quiere hacer ese "yo"?

· Quiere reconocer algo.

¿Es decir, que esa idea que brota se refiere a la objetivación de la consciencia?, ¿para convertirla en algo concreto?, ¿para encontrarla, en realidad, dentro del contenido?

· Sí, para saber qué es.

De acuerdo, pero es que, en realidad, la consciencia no se puede "conocer" porque ella es el "saber" innato. Siempre es algo inmediato. Siempre es ahora mismo. Si se proyecta como un despertar que tiene que acontecer en un futuro, es que algo se está pasando por alto.


· Entiendo que nunca va a existir ningún otro momento.

Exacto. Por tanto, tiene que haber algo en el presente que se está pasando por alto. Estos conceptos de consciencia y contenido de la consciencia son indicadores que apuntan hacia el presente. No hace falta que miremos al futuro para que aparezcan.

· No, no... Por tanto, no hay ningún problema con que brote el pensamiento del "yo": como bien dices, forma parte del decorado. Sin embargo, lo pasamos por alto y el relato parece real.

Exacto.

· El pensamiento del "yo" no es el problema sino el hecho de que se pase por alto.

Así es.

· Pero uno no tiene el control sobre nada. Todo sucede, simplemente, ¿no es así?

Sí, por eso, todo lo que sucede aquí es una descripción no una prescripción.

· Pero, desde mi "yo", da la sensación de que tú tienes un efecto sobre lo que acontece.

Exacto.

· Y, entonces, surge este pensamiento: "Bueno, yo no provoco ningún efecto. Todo acontece, sencillamente", pues no puede existir un efecto si no ha existido otro momento en el que existiera la causa, y sólo existe lo que está sucediendo ahora.

Sí, en esta obra teatral, eso es lo que llamamos comprensión intelectual: el reflejo del "saber" innato. Sigue habiendo un "yo" que comprende y eso, en el guión, parece que tenga un efecto liberador.

· Por tanto, si soy consciente de eso, es porque ya no considero que yo pueda influir de alguna manera sobre lo que vaya a suceder.

Así es.

· En cierto modo, no es muy agradable pensar que tú no influyes en nada.

Ya, pero es que ahora nos hemos vuelto a meter en el relato mientras que, en realidad, ese "yo" que quiere influir sobre algo no es más que una parte de lo que está sucediendo en el momento presente.

· Por tanto, se convierte en algo que simplemente constata, en lugar de intentar comprender.

Sí, pero no eres "tú" quien lo constata: simplemente, se constata.

· ¿Cómo se consigue reconocer que eso es lo que tú eres y no ese "yo"? El pensamiento del "yo" no puede conseguirlo. Supongo que lleva tiempo intentándolo...

Claro, el "yo" no puede hacerlo porque el "yo" es lo que queda desenmascarado. Lo único que se puede decir es que como parte del guión de la vida, el embelesamiento con el relato mental se desenmascara de forma progresiva -o repentina-.

· Entonces, en el guión, ¿yo he sido un "yo" que intenta desenmascararlo?

Ese "yo" que intenta desenmascararlo, en realidad, forma parte del relato: eso es el embelesamiento. Eso es lo que se está describiendo aquí, en este momento: el final -o el desenmascaramiento- del embelesamiento.


· Ya... y que no te pongas a buscarlo...

Es que no hay opciones. El guión tiene el piloto automático. Todo sucede de forma automática: la identificación aparente con el personaje, la dedicación a la búsqueda y quizás, después, la aparición del reconocimiento de la Unidad en el guión.

· Entonces, aunque yo crea que soy el "yo" y me digan que lo que existe es la Unidad y que ésa es mi naturaleza, ¿no puedo hacer nada para darme cuenta?

No, porque ese "yo" que se ha adoptado, el hecho de centrarse de forma exclusiva en el aspecto del contenido de la Unidad, es lo que queda desenmascarado. El reconocimiento se introduce en el guión pero no es el "yo" el que lo reconoce.

· O sea que se va introduciendo sin que yo tenga que esforzarme lo más mínimo por intentar comprenderlo, porque ello implicaría prolongar el pensamiento de que soy un "yo" que puede hacer algo.

Sí, en el guión parece reforzar al"yo". Claro que siempre puede haber un esfuerzo aparente...

· Me estoy dando cuenta en este momento de que soy el "yo" pero no hace falta que le añada nada, es decir, que él no necesita que se le añada nada.

Exactamente.

· De acuerdo. Por tanto, si sucede algo que dé la sensación de disminuir a ese "yo", sucederá por sí solo, no como consecuencia de que "yo" haga nada al respecto.

Efectivamente pero, desde dentro del guión, puede seguir pareciendo que existe un "yo" que hace algo para conseguir ese fin.

· Parece más fácil ver objetivamente los demás pensamientos. Sin embargo, el "yo" parece algo aparte, algo consistente, y da la sensación de que se mantiene firme. Llevo años pensando en la Iluminación instantánea, en que algo va a hacer "click" y ya lo habré conseguido. Sé que tú dices que no se le puede quitar la máscara de golpe al "yo" pero, cuando dices que también puede ocurrir de forma progresiva, me quedo más tranquila. Tengo la sensación de que, si va a pasar inmediatamente, podré hacer algo para que suceda.

Sí.

· Desde que se le ha abierto la puerta a esa "introducción" progresiva, me gusta mirar libros de otros temas en las librerías, más allá de los que están en la sección "espiritualidad". Me gusta poder estar lo suficientemente relajada como para interesarme por otras cosas como novelas, artesanía y aficiones. Por tanto, si sigue habiendo un "yo", creo que lo voy a dejar tranquilo y voy a dejar que se produzca ese "desenmascaramiento progresivo"

¡Por mí, fenomenal! (risas)



Nathan Gill
(Ya Estás Despierto)



1 comentario:

  1. Que fenomenal exquisitez dejarse transportar por la visión de Nathan. He de admitir que tengo en mayor estima a los autores que jamás pre-escriben un método por muy sutil que sea para ir de aquí hacia allá, algo por cierto de lo que no se libran ni los mas venerados sabios. Es tanta la humildad que destilan que son el contrapunto a los listillos del crecimiento espiritual, siempre adueñándose ellos de la estela de autoridad frente a los pobres ignorantes que sufren de falta de terapia. Sin embargo este novedoso alarde de claridad "Dios" mediante peculiares metáforas que solo describen, tienen la virtud de por unos instantes transportarte a saborear lo que dejan entrever, nada cambia al cabo de unos instantes mas o menos largos, (..............................)

    .........pero nada vuelve a ser igual.....

    Se le puede pedir mayor creatividad ?

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