Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


11 jul. 2011

TODO CUANTO EXISTE ES "LO QUE ES"


Hay una bellísima frase en la Llamada a la oración islámica que lo resume y lo expresa de la mejor manera posible: La 'illaha il' Allah. Dado que la raíz del nombre de Dios, Allah, es la misma que el término que designa "Lo Que Es", la frase puede traducirse de innumerables maneras, todas ellas correctas. "No hay más Dios que Dios". "No hay más realidad que Dios". "No hay más Dios que Dios". "No hay más realidad que Dios". "No hay nada que no sea Dios". "Lo Que Es, es Dios". "Todo cuanto existe es Lo Que Es". Está bien, ¿pero hay alguien que lo entienda de veras?

Dado que no hay ningún "sentido" ni "propósito", es igualmente obvio que "tú", "yo" y todos "nosotros" no estamos "haciendo" nada. No obstante, la sensación es que de algún modo es "adecuado" que parezca que "nosotros" estamos aquí... A fin de cuentas, si la Conciencia está soñando esto con toda su belleza y dolor y maravilla, ¿cómo podría no ser ello adecuado y hermoso? ¡Qué gracioso!; y sin embargo, nadie lo pilla. Cuando digo que la vida "no tiene importancia" o que " no tiene ningún propósito", algunas personas se enfadan: "Bien, pero entonces ¿qué sentido tiene estar aquí?, ¿por qué levantarse por las mañanas?". Cuando lo cierto es que la experiencia evidente es que, aunque nada tiene importancia, ahora todo es más bello y más claro y más simple y disfrutable, incluso las partes difíciles, de lo que jamás lo fue antes de que sucediera el ver. Sí, incluso el caos y la violencia y la locura de la vida. Tanto el amor, como la compasión o la tristeza o la rabia o la aversión se sienten con más claridad y se experimentan más profundamente cuando uno no se enreda con los posibles sentidos o propósitos o las consecuencias que pudieran acarrear. Y sin embargo, las emociones pasan más rápidamente, sin que haya sensación de importancia ni apego manifiesto. Este despertar...

... no implica que no puedas sentir deseo, daño, dolor, dicha, felicidad, sufrimiento o pena. Todavía puedes sentir todo eso, solo que ahora ya no te convence. (Ken Wilber)



David Carse
(Perfecta Brillante Quietud)


3 comentarios:

  1. Magnífica elección Guillem. Este párrafo de D.Carse toca todas las fibras, y te lleva en volandas hasta el umbral, donde comprensión y no comprensión se unen en lo que Es.

    Gracias!

    ResponderEliminar
  2. El párrafo de Ken Wilber tampoco está nada mal!!

    Gracias Guillem!!

    ResponderEliminar