Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


21 mar. 2013

SALIR DE LA MENTE Y METERSE EN LOS SENTIDOS


La Meditación Auténtica consiste en salir de la mente y en meterse en los sentidos para sentir lo que realmente estemos sintiendo. En vez de limitarnos a escuchar nuestros pensamientos, escuchamos lo que sucede a nuestro alrededor. En vez de distraernos totalmente en las películas insignificantes de la mente nos fijamos en lo que tengamos delante. En Meditación Auténtica estamos en el cuerpo para trascenderlo. Lo paradójico es que la mayor puesta de entrada para trascender la forma sea, precisamente, a través de la forma. Por tanto  cuando te sientes a meditar conecta con tus sentidos (conecta con cómo te sientas, con lo que oigas, con lo que percibas, con lo que huelas). De hecho tus sentidos te anclan al momento presente. 


Cuando tu mente empiece a divagar, ánclate en los sentidos  Ponte a escuchar. ¿Qué sonidos son externos? Ponte a sentir. ¿?Cómo se siente tu cuerpo? Métete en la sensación que percibas, en el sentido cinestésico de tu cuerpo, y también en tu sensación en relación a la habitación. Ponte a oler. ¿A qué huele desde la posición en la que te encuentras? Utiliza tus sentidos para abrirte a tu mundo interior y al mundo que te rodea. Así podrás enraizarte en una realidad más profundo que la de tu mente, y también podrás concéntrate en otro lugar. Permitir que todo sea lo que es resulta extraordinariamente sencillo, aunque es más difícil de lo que la gente imagina. Si lo haces realmente bien, estarás intensamente con tus cinco sentidos, intensamente presente en relación a tu cuerpo, a tu experiencia. En cambio, si te sientes somnoliento tendrás que regresar a tus sentidos. Tu cuerpo es una bellísima herramienta, pues te permite anclar la conciencia en un sentido más profundo de la realidad.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)


2 comentarios:

  1. El problema es que no es tan fácil "parar", jaja :-) Pero el consejo es muy sabio. Gracias.

    Abrazo de luz.

    http://frasesdedios.blogspot.com.es/

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  2. Aunque no sea fácil, hay que intentarlo.

    Un fuerte abrazo.

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