Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


12 ene. 2013

SIN CIELOS NI INFIERNOS


Antes del "yo", antes del "yo quiero" y antes del "yo necesito" no hay nada. Antes del "yo" no hay deseos ni necesidades. Todo es completo. No hay aquí carencia alguna. Antes de que la búsqueda emerja de la nada no hay aquí carencia alguna.

En el momento en que aparece la búsqueda aparece la carencia. Y entonces, para acabar con esa sensación de carencia, nos orientamos hacia el mundo y aparecen los maestros. Los maestros son una proyección de nuestra sensación de carencia.

Y los maestros nos prometen algo en el futuro. Algo que ellos tienen y que nosotros -si nos esforzamos lo suficiente y si somos lo suficientemente afortunados- también podremos tener. Pero todo eso no hace sino alentar la sensación de incompletud, la sensación de ser una persona separada que "todavía no está aquí". Y eso es algo que gusta mucho a los maestros porque, cuando tú estás perdido, pueden mostrarte el camino, lo que consolida su sensación de identidad y evita que se sientan amenazados por el vacío.

Nosotros no podemos renunciar a nuestros maestros, permanecer en pie sin seguir a ninguna autoridad y enfrentarnos a la vida sin red que nos proteja. Porque renunciar al maestro significa renunciar también al discípulo. ¿Y quiénes seríamos si dejásemos de ser discípulos? También deberíamos, si renunciásemos al maestro, renunciar a nuestro propio yo. Y eso es la muerte. Nos hemos pasado la vida definiéndonos según nuestro camino espiritual, nuestras prácticas y nuestros maestros. No hemos definido como buscadores. ¿Quiénes seríamos sin la búsqueda? ¿Quiénes seríamos si desapareciese el buscador? La cuestión puede resultar aterradora.


Éste es el motivo por el cual la gente no suele interesarse por este mensaje. Quieren seguir considerándose buscadores. Quieren vivir. No quieren morir. Y eso está muy bien, porque también forma parte del juego. Pero, para quienes están en condiciones de escuchar, aquí hablamos de la posibilidad de renunciar al maestro, de renunciar al camino, de renunciar al buscador y de permanecer de pie, sin muletas ni puntos de referencia. Estamos hablando de la posibilidad vivir sin mapas ni guias. Estamos hablando de la posibilidad de vivir en caída libre y de enfrentarnos a la crudeza de la experiencia sin nadie que nos diga lo que tenemos que sentir, lo que tenemos que pensar y cómo tenemos que cambiar. Estamos hablando de la posibilidad de permanecer de pie sin mamá y sin papá. Sin idea preconcebida alguna de Dios. Sin cielos y sin infiernos. Sin palabras.

La libertad consiste en ser sin pasado y sin futuro. Consiste en estar completamente solo, pero nadie está, ni un momento, a solas. La libertad consiste en enfrentarnos cara a cara a la vida. Admitir que sencillamente estamos cansados de una vida de búsqueda, de una vida de pretensiones, de una vida tratando de esquivar la crudeza de la experiencia. La libertad consiste en ver la vida con absoluta claridad y saber que siempre es un milagro. Y ver también, para empezar, que la vida nunca ha sido tuya.

A eso le llamamos "muerte". Y le tenemos miedo. Así de loca se ha vuelto nuestra mente.


Jeff Foster
(Una Ausencia Muy Presente)





8 comentarios:

  1. La vía del Buda (hablo de esta, simplemente por que no conozco otra) lleva más allá de toda búsqueda, más allá del mismo budismo. No hay un camino que lleve a ninguna meta, eso es un simple artificio para descubrir que la meta es el camino en si.

    Gracias por esta oportuna entrada.

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  2. Respuestas
    1. Gracias a ti por visitar el blog.

      Un abrazo.

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  3. Hermoso blog espiritual, felicidades :-)

    Te invito al mío:

    http://frasesdedios.blogspot.com.es/

    Saludos y feliz año!

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    1. Gracias por tu visita.
      Feliz año para ti también.

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  4. Una vez más el eco fue atrapado:
    http://unbosqueinterior.blogspot.com/2013/03/lazos.html

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