Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


17 oct. 2012

QUITANDO MÁSCARAS


Estudiante: A veces veo que mis puntos de vista son ilusiones, y entonces me siento completo. Pero después vuelvo a quedarme atrapado en la separación. ¿Qué necesitamos para dejar de movernos hacia delante y hacia atrás, para pasar de los momentos puntuales de iluminación a la realización permanente?

Adyashanti: Disuelve al que está haciéndose la pregunta. «¿Cuándo dejaré de tener momentos puntuales de realización para conseguir la iluminación permanente?» ¿Puedes sentir al que se está haciendo esta pregunta? No es más que un movimiento de la mente.
Las cosas no son más que una mera capa de conceptos. En zen tenemos un dicho: «En un momento dado eres un Buda y al instante siguiente eres un ser sintiente». Unas veces eres un Buda; otras, un ser sintiente, pero no dejas de ser el Buda en todo momento, pues ambas cosas son simples máscaras. El ser sintiente es una máscara. El Buda es otra máscara. Cuando las retiramos el ser sintiente y el Buda son lo mismo.


Estudiante: Y no te puedes referir a ello de ninguna forma.

Adyashanti: No. Es lo no enmascarado, el vacío. Como decía Huang Po, «manifestarse como Buda no es más grandioso, y manifestarse como ser sintiente no es inferior».

Estudiante:  Suelo apegarme a esta sensación de caída libre.

Adyashanti:  El apego a las sensaciones de caída libre sigue siendo un apego. Y genera sufrimiento, pues las sensaciones agradables no son eternas. Las sensaciones cambiarán. Al verlo, te relajas. Dejas de aferrarte a las experiencias espontáneamente, incluso a las que son maravillosas. Vamos más allá de la realización, más allá de las máscaras del ego y del Buda. Cuando nos quitamos ante el vacío la máscara densa y vamos más allá, lo único que queda es el «ahhhhhh».


Adyashanti
(La Danza Del Vacío)


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