Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


9 sept. 2012

HACER CADA VEZ MENOS


TS: Muchos maestros de meditación enseñan a los principiantes alguna práctica de concentración. Luego, cuando ya están acostumbrados a las prácticas básicas de concentración, les dejan relajarse un poco y explorar. Creo que muchos maestros de meditación enseñan la concentración al principio para evitar que los estudiantes se pasen el tiempo divagando en vez de meditando.

Adya: Es muy probable.

TS: ¿Pero no te asusta que la gente que asiste a tus retiros y que no ha recibido esa formación se pierda divagando en sus pensamientos?

Adya: He comprobado que la gente que acude a los retiros generalmente no ha meditado nunca o ha seguido alguna tradición de meditación. En cualquiera de los dos casos tal vez necesiten algo de tiempo para captar lo que yo enseño. Y, por supuesto, cuando dejamos de manipular la mente, muchas veces se vuelve un poco loca durante un tiempo. Pero, según mis descubrimientos, cuanto más tiempo pueda pasar la gente sin manipular (normalmente no estamos hablando de años ni de meses), más naturalmente se irán calmando las cosas. La gente me pregunta: «¿Puedo repetir mi mantra?, ¿puedo observar mi respiración?». Y les digo que por supuesto, que lo hagan si eso les funciona. Si eso te sirve, sigue adelante y hazlo. Limítate a hacer cada vez menos y menos y menos y menos.


Aunque en teoría casi siempre se aprende una práctica de concentración para poder pasar después a relajarte y a deshacerte de ella, la mayoría de la gente en realidad no se relaja. Si te pasas diez años entrenando para poder manipular tu experiencia, esa experiencia te habrá creado un surco profundamente arraigado. Deshacerse de él puede resultar muy difícil. Aparentemente funciona así, en teoría, pero muchas veces las cosas son diferentes.
Creo que la gente, y quizá ciertos maestros (aunque no lo sé a ciencia cierta), a veces temen que la mente no sepa detenerse si dejamos que se vuelva loca durante un tiempo, si dejamos de manipular la experiencia. O temen que la gente se quede perdida, de algún modo. Pero yo he podido comprobar, una y otra vez, que el estado natural realmente comienza a surgir. El maestro zen Suzuki Rashi decía que la mejor forma de controlar una vaca era dándole un campo enorme. Colocando las vallas no muy juntas. Y, en cierto modo, creo que eso es lo que estoy haciendo. Se trata de crear un campo realmente grande y, con el tiempo, la mente dejará de intentar salirse de él. La gente está acostumbrada a seguir otro proceso, pero yo veo constantemente que los que llegan a los retiros tardan un día, dos tres, o a veces cuatro, en empezar a experimentar un proceso natural de relajación y de silencio.


Adyashanti
(Meditación Auténtica)

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