Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


8 ago. 2012

EL OLVIDO DEL SER



El ego es siempre identificación con la forma, buscarte -y por lo tanto perderte- en alguna forma. Formas no son solo los objetos materiales y los cuerpos físicos. Más fundamentales que las formas externas -objetos y cuerpos- son las formas de pensamiento que surgen constantemente en el campo de la conciencia. Son formaciones de energía, más sutiles y menos densas que la materia física, pero aun así son formas. Lo que tú puede que percibas como una voz dentro de tu cabeza que nunca para de hablar es la corriente de pensamiento incesante y compulsiva. Cuando cada pensamiento absorbe por completo tu atención, cuando estás tan identificado con la voz de tu cabeza y las emociones que la acompañan que te pierdes en cada pensamiento y en cada emoción, entonces estás totalmente identificado con la forma y, por lo tanto, en las garras del ego. El ego es un conglomerado de formas de pensamiento recurrentes y pautas mentales y emocionales condicionadas a las que conferimos un sentido de «yo». El ego surge cuando nuestro sentido del Ser, del «yo soy» que es conciencia sin forma, se enreda con la forma. Esta es la consecuencia de la identificación: el olvido del Ser, el error primordial, la ilusión de separación absoluta que convierte la realidad en una pesadilla.


Eckhart Tolle
(Un Nuevo Mundo, Ahora)

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