Para entender lo que sigue, el lector debe permitirse -ahora y en cada lectura posterior- alcanzar un estado mental adecuado. Se os pide -transitoriamente, por supuesto- que dejéis de lado todas vuestras opiniones filosóficas, religiosas y políticas, y que seáis casi como los niños, que no saben nada. Nada, eso es, excepto que realmente oís, veis, sentís y oléis. Suponed que no estáis yendo a ningún lado salvo aquí, y que nunca hubo, hay ni habrá otro tiempo salvo el presente. Simplemente sed conscientes de lo que en realidad es, sin atribuirle nombres y sin juzgarlo, puesto que estáis palpando la realidad misma y no las opiniones sobre ella. No tiene sentido tratar de suprimir los borbotones de palabras e ideas que transitan por la mayoría de los cerebros adultos, de modo que si no se detienen, dejadlas seguir como quieran y escuchadlas como si fuera el sonido de tráfico o el cloqueo de las gallinas.

Dejad que vuestros oídos oigan lo que quieren oír, dejad que vuestros ojos vean lo que quieran ver; dejad que vuestra mente piense lo que quiera pensar; dejad a vuestros pulmones respirar a su propio ritmo. No esperéis ningún resultado especial, puesto que en este estado desprovisto de palabras e ideas, ¿dónde puede existir pasado o futuro, y dónde alguna noción de propósito? Deteneos, mirad y escuchad... y permaneced aquí un momento antes de proseguir la lectura. Alan Watts (El camino del Tao)


2 ago. 2009


VERDAD

Sé quién eres, no bajo la dirección de Buda, o Yeshua, ni ningún
otro maestro, pues ninguno puede enseñarte sobre tu propia divinidad;
ellos sólo pueden enseñarte sobre la suya. Para culminar tu destino
debes llegar a ser quien eres, y lo que tú solo eres. Si tratas de
vivir de acuerdo con el plan de vida de otro, nunca te convertirás en
eso. El único camino por el cual llegarás a entender quién eres, y
ese fuego que vive dentro de ti, es el de la verdad de tu propio
entendimiento emocional.

Ama lo que eres decididamente. Y escucha a Dios dentro de ti, que te
habla en un tono muy sutil. Se llama sentimientos. Los sentimientos,
si los escuchas, te hablarán de tu verdad y de tu camino hacia la
iluminación.

Vive la verdad que sientes dentro de ti. Vívela y manifiéstala para
que dé testimonio de tu gloria. Cuando lo hagas, entonces habrás
valorado, vivido y entendido la vida desde tu propio punto de vista, y
tal como tú la percibas estará bien. Sé tu propio instructor, tu
propio salvador, tu propio maestro, tu propio Dios.

Cuando contemples la simplicidad de esto, ello te llevará hasta la
libertad de entender. Entonces no te quedarás atrapado intentando
determinar lo que es verdad y lo que no lo es, lo que es real y lo que
es una ilusión. Cuando empieces a apartarte de las leyes de los
dogmas religiosos y las creencias, y dejes de esforzarte por vivir la
verdad de otro, entonces serás libre de expresarte a ti mismo y
experimentar las cosas que tu alma te pide, para que puedas satisfacer
cualquier conocimiento o entendimiento que no poseas. Y de esta
manera, por medio de la experiencia y la emoción, tú, a tu propio y
singular paso, te conviertes en Dios, momento a momento. ¿Y dónde va
a concluir tu eternidad? En ningún lugar, pues tú eres continuo para
siempre.

Spirit.

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